miércoles, enero 24, 2007

Macao Maravillao 4-01-2007

Pronto por la mañana a las 8.30, cogimos un ferry que recorre unos 65km hasta llegar a Macao. Macao, es una antigua colonia portuguesa cedida por los chinos para poder establecer una base para el comercio de ultramar. Actualmente sólo hay un 5% de hablantes del portugués, mientras que el resto habla chino cantonés o mandarín.

También está bastante orientalizado, pero se parece muy poco a Hong Kong. Muchos dicen que Macao es el casino más grande del mundo, la verdad es que sorprende la cantidad de ellos que hay. Todos los edificios parecen mucho más cutres, más sucios y de peor calidad. Sin embargo la parte que se conserva de la colonia portuguesa es muy interesante y bastante bonita.

Nosotros llegamos a la península de Macao. Hay un par de islas grandes que también le pertenecen, una de ellas Taipa, que no pudimos visitar.

Cuando estábamos en la zona de llegadas del ferry una par de chicas Indias nos vinieron a hablar para que nos uniésemos a un tour alrededor de la Isla. El vendedor del tour era el típico chinete, que siempre intenta que le compres lo que te vende. Si te ven dudar durante mucho tiempo luego te muestran cosas que no podrías ver por el precio que te daban, es decir, que te promete más de lo que puede dar. A nosotros nos ofreció un tour por la península que incluía una vuelta por el norte de la misma. Cuando al final aceptamos nos llevaron hasta un conductor con una furgonetilla, que obviamente nos dijo un recorrido distinto. Ese malestarcillo que crean por estas cosas es un poco cabreante a veces...

La primera parada del Tour fue el templo de Guanyin, que en Macao tiene otro nombre, ahora mismo no se recuerda... La siguiente parada fue el Casino Más Antiguo de Macao, de sólo 40 años, que destacaba por lo recargado de los adornos, vamos que era muy hortera. Eran las 10 de la mañana y estaba hata arriba de gente jugando a un juego Chino de cartas que no habíamos visto nunca.



La siguiente parada fue en la décima torre en altura del mundo, donde había montado un tinglado de deportes de riesgo, como bungee jumping, paseos por un suelo de cristal en lo alto etc. Vimos a varias personas tirándose de lo alto, aunque nosotros nos subimos y nos quedamos mirando la parte del mar con los grandes puentes que conectan la península de Macao con Taipa.
Una vez acabada la expedición en la torre nos fuimos a ver un templo Budista muy famoso, de cuyo nombre salió el nombre de Macao. Al igual que el de Hong Kong estaba lleno de incienso en espiral y había tanto humo debido a eso que no se podía respirar... así que no estuvimos demasiado tiempo. Después de este pequeño templo nos dirigimos a una de las numerosas iglesias de Macao, que no tenía nada de especial salvo las vistas a los casinos, la torre y los puentes.



En este momento el conductor nos quería dejar en el casco antiguo de Macao pero nos negamos y el motín estalló. Hasta que no accedió a darnos la vuelta por el norte de la península para ver la parte China no paramos, incluída la visita a otro templo, enano y de barrio, que había en el “Macao Profundo”.


Una vez el conductor estaba medio cabreado, quería decir que había dado más de lo normal, así que le dijimos que nos llevara a las ruinas de la Iglesia de San Pablo. Dicen que estas ruinas suponen los restos del mayor monumento Cristiano en Asia... Al lado de los restos de la iglesia hay una fortaleza que recuerda al castillo de San Ángel de Lisboa.


Empezamos un paseo a través de la multitud de edificios coloniales portugueses, iglesias, ayuntamiento, gobierno, consulado de Portugal, catedrales etc.
Ya era momento de comer, habiéndonos despedido como una hora antes de nuestras compañeras indias, una de ellas periodista en Moscú. Decidimos probar un “pizza Hut” de este lado del mundo. Aquí estos restaurantes son del tipo de Ginos o Vips, incluso un pelín más elegantes. Vamos que son restaurantes normalmente muy caros para la media del precio de la comida de aquí.

Después de comer empezamos el paseo de vuelta a la estación de ferry, pasamos por un par de barrios o calles coloniales, visitamos un jardín chino precioso, pasamos alrededor de la Fortaleza da Guía en lo alto de una colina y por fin llegamos a la estación.

El día no se acabó del todo. Había una película china de cine que queríamos ver ya desde el viaje a Xian... La maldición de la Flor dorada. Era tarde y el cine estaba cerca de casa, así que nos pedimos un combo de palomitas dulces y saladas con un perrito caliente, que por cierto, te llevan a tu asiento mientras está empezando la peli, y pasamos un par de horas viendo una histora más china que todas las cosas... no os contaremos el final, ni el principio vaya.
Ya eran alrededor de las once de la noche, así que decidimos recogernos para preparar los bocatas del día siguiente para la excursión a Lantau, la isla más grande de Hong Kong.

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3 Comments:

Anonymous Grandes viajes said...

Me parecio un viaje muy lindo, el lugar parece maravilloso.

5:46 p. m.  
Anonymous Grandes viajes said...

Me parecio un viaje muy lindo, el lugar parece maravilloso.

5:46 p. m.  
Blogger Frederick Guyton said...

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