viernes, octubre 13, 2006

Semana fantastica 7 Oct: Yangshuo-Guilin-Hangzhou

La noche anterior nos fuimos temprano a la cama pue habíamos planeado actividades desde muy por la mañana. Lo primero que hicimos fue alquilar dos bicis de lo más molonas, nada comparado con los cascajos que utilizamos para movernos por Hangzhou. A 35 minutos en bici está el rio Yulong, donde decenas de persona trabajan con turistas para ofrecerles recorridos por el río en canoas de bambú, lo que ellos llaman Bambú Raft (un pelín atrevido llamarle raft la verdad). Decididmos muy bien ser los primeros, a las nueve menos cuarto ya estábamos atando las bicis al Bambú. Nuestro remero se llamaba Pan, en realidad su nombre era mucho más largo aunque no lo entendimos demasiado bien. Practicamos el 50% de nuestro chino con él:

Nosotros: Hola , como te llamas? (en chino)
Él: me llamo Pan.
Nosotros: muy bien.
Una hora y media después estabamos acabando el recorrido. Fuimos los primeros y tuvimos la suerte de poder hacer el inicio del recorrido al menos en un silencio profundo, las aguas, ni moverse. Muy recomendable!


La quietud del rio Yulong, la imagen del Silencio. Los paisajes reflejados...guau.


Abajo, ya habiendo pasado algunos de los saltos en bambú.




Nos subimos de nuevo a la bici rumbo uno de las montañas más conocidas de la zona, Yuelian Shan (shan es montaña y yuelian es luna o algo que tiene que ver con ella), conocida porque desde varias posiciones se puede observar la Luna en varias de sus fases (cuarto creciente, menguante, llena...) La imaginación es desbordante.


El día estaba siendo bastante completito y por falta de tiempo no visitamos las cueva del agua y la del buda negro. En una de ellas es posible hacer espeleología y tomar baños de barro...en ese momento tampoco nos apeteció a lo bestia.
Volvimos al hotel a darnos una ducha, en total habríamos hecho unas 2 horas de bici, sin problemas. Casi todos los días en Hangzhou lo hacemos...un poco cansino.
El conductor, el terror de las rotondas, nos esperaba para llevarnos de nuevo a Guilin. Se tarda más o menos hora y media. Una vez de nuevo en Guilin empezó nuestra visita a la Cueva de la Flauta del Junco (los nombres se salen por los lados) muy conocida además por los lugareños pues fue visitada por Clinton.
Esta cueva es el Paraíso de la imaginación china, un camino empedrado recorre la una cueva llea de estalagmitas y estalagtitas con diferentes formas y conexiones. Un decorado con luces de colores les permite ver en las siluetas, ancianos hablando, berenjenas, champiñones, coles, tigres y leones... (es verídico). La cueva merece la pena, pero la guía nos llevó un pelín deprisa.


Tras la cueva nos fuimos a visitar El parque de la Colina de la Trompa del Elefante (jue!), una bonita colina que da al río y cuya cavidad les recuerda a un elefante bebiendo en el mismo. Un parque bastante bonito a la orilla del río la continúa. Mariposas y flores de mil colores lo adornan :)


Una vez acabado el turisteo por Guilin y casi al final de nuestro viaje y sabiendo lo dura que es la vida del turista, nos homenajeamos con un masaje de piés, que se extendió a gemelos y espalda. Muy relajante :) en un parquecito y tomando el té... Son famosos en Guilin, por eso nos lo dimos...:)



Después de esto, al aeropuerto de la ciudad para volver a la vida real. Acabamos en sábado y el domingo trabajamos. La última anécdota se dió en el avión (por cierto nos volvimos a encontrar a los valencianos tibetanos). No sólo anuncian en pantallas de plasma las medidas de seguridad sino que te hacen hacer estiramientos para el viaje (de una hora y media)... Imaginaos el avión, 50% españoles de cachondeo, haciendo los estiramientos de cuello brazos y espalda...casi acaban haciendo la ola :) ante la mirada atónita de los chinos que hacían sus ejercicios...

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Semana fantástica 6 Oct, Guilin Yangshuo

Muy de mañana, como viene siendo muy habitual nos encontramos con la nueva guía, Carol. Pequeñaja y muy maja, una de las primeras personas del país que encontramos que entiende y habla bien el inglés. Tambiés estrenamos nuevo conductor, callado, silencioso pero que estaba como una cabra, que forma de malconducir!!

Debido a la época del año el río LiJiang, uno de los que pasa por Guilin, no lleva demasiada agua por lo que el barco que nos lleva a Yangshuo lo tomamos desde un puerto río abajo. Piensas que no habrá mucha gente: mal pensado, hasta arriba. Piensas que no habrá mucho barcos: mal, muchos y de dos pisos. Todos los barcos que transportan turistas salen a la misma hora, piso de abajo, turistas chinos 150RMB, piso de arriba, los pringaos de los occidentales, 400RMB. En fin que le vamos a hacer.

El paisaje que se ve desde la ristra de barcos es espectacular...filas de montañas, colinas y picos redondeados envueltos en una bruma que a la gente del lugar les encanta pues deja lugar a la imaginación. De esto tienen mucho, sólo hay que ver los nombres poéticos que ponen a las cosas. Ejemplo: El gran pico de la belleza solitaria, es cierto es un pico, es solitario y es más o menos bonito, pero en fín con ese nombre esperas la octava maravilla del mundo. Véase también la foto de abajo a la derecha, el muro de los 9 caballos... ves dos y a Dios gracias. Cuanta más bruma, más caballos ven, está claro.






Tomamos la comida en el barco, no sin antes tener que desplazar a un par de personas que se habían apoderado de nuestros asientos. Compartimos la comida con una pareja de rusos, muy secos. El trayecto por el río son tres horas y media y merece la pena probarlo. Es curioso contemplar los banditos de patos y las manadas de búfalos acuáticos que hay en el río. Ah! la foto justo encima a la izquierda, sale en los billetes de 20 Yuan, obviamente sin barco y sin guiris.

Finalmente, después de almorzar llegamos a Yangshuo, realmente pequeño y muy turístico. Está lleno de sitio medio occidentales y con mercadillos un poco más caros que los de otras ciudades. Siempre te puedes alejar un poco del centro, como hicimos nosotros, y comprar lo que necesites en tiendas para chinos. La ciudad tiene su encanto como podés ver en las fotos.








La tarde por lo tanto un poco de tiendas, tomando una cerveza en un bar que tiene un pequeño balcón bastante agradable. Nos fuimos a un restaurante recomendado por la guía, donde el supuesto pescado a la cerveza estaba muy bien. Todo estaba muy rico menos el pescado a la cerveza :). En ese mismo lugar nos encontramos a un puñado de valencianos que se dirijían a Tibet, que suerte!! La foto a la Luna es por la fiesta nacional, el día en que la luna llena es la más redonda y la más llena del año.




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jueves, octubre 12, 2006

Semana fantástica 5 Oct, SanJiang Guilin

Como de costumbre, muy de mañanita dejamos el hotel de Chengyang para dirijirnos de nuevo a Guilin. El desayuno, un sandwich de tortitas con un huevo, un poco extraño pero nos lo zampamos alegremente. Le decimos adiós a este lugar...

El viaje fue un poco largo aunque el paisaje sigue mereciendo la pena, montañas, bancales de arroz normales (no como los de Ping´an) ...La carretera tenía millones de curvas cerradas con lo que era dificil dormir, bueno, Raquel si que se durmió.

Paramos a comer en otra ciudad, de la que no recordamos el nombre. El sitio estaba bien y la comida también, quizás lo que menos nos gustó fue el cerdo empanado con arroz. La mítica berenjena, la ternera con salsa (troceada claro) y el arroz estaban muy bien.

Nos hicimos una fotito desde la ventana, la vista era bonita. Ya se empezaban a ver las famosas colinas de los alrededores de Guilin y Yangshuo, que nos acompañaron el resto del viaje.


Una hora y media más tarde llegamosde nuevo a Guilin un poco cansados por el viaje. Otra vez en el hotel Fubo, cerca de la colina Fubo Shan a la que subimos en seguida. Desde ahí se puede ver Guilin, el parque de las Siete Estrellas ( Qi Xing), el pico de la belleza solitaria y el rio Li. Algunas fotillos desde arriba:



En el pié del monte Fubo Shan hay una cueva, la de los diez mil budas (en realidad no hay tantos y algunos falsos) y un monton de tiendecitas de souvenires que no deberían estar ahi. Una vez fuera del recinto de la colina, a la que cuesta subir, decidimos dirigirnos hacia el pico de la belleza solitaria, enclavado dentro de un palacio del siglo XIV al que los chinos entran gratis y los extranjeros no. Entre el cansancio y la separación entre turistas de distinta procedencia nos cabreamos un pelín y decidimos no subir y verlo desde fuera...



Después de ir a ver de lejos el palacete con la montaña, nos fuimos a un super a comprar algo de picar... Tuve una gran idea al comprar una bolsa de patatas con sabor a gamba. No se si habéis tenido alguna vez tortugas y si las habéis dado de comer gambitas. Esa tarde, nos sentimos tortugas... el sabor el mismo,... Cuando quisimos llegar al parque Qi Xing, ya había cerrado pues era ya de noche. Decidimos dar un par de vueltas más por Guilin y luego descansar, estabamos bastante cansadillos y al día siguiente nos encontraríamos con una nueva guía, Carol (nombre occidental), con la que emprenderíamos el viaje por el rio Li...

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lunes, octubre 09, 2006

Semana fantástica, 3 Oct: Guilin-Ping´an

A las 8.30 ya estábamos fuera del hotel y Yang nos esperaba para marcharnos hacia Ping´an nuestro próximo destino. Es una aldea de unos 800 habitantes, de la minoria zhuong, pero que en 7 años se ha convertido en un gran destino turístico a nivel nacional.
Antes de marcharnos nos tomamos un buen desayuno buffet que tenia desde para comer salado, huevos, bacon, fideos, hasta para tomar tostadas, fruta y zumos. Un desayuno de campeonato.

Todo el trayecto lo hicimos en una furgonetilla parecida a la Vanette antigua, un poco lenta, pero cumplió su función. Hicimos una parada en Heping, a unas 3 horas andando hasta Ping´an. La verdad que este lugar daba un poco de cosilla. Eran tres casas en fila, en la que habia un restaurante, un par de puestos de comida preparada (teníais que ver qué comida preparada, todos los trozos requemaos del cerdo colgando de un tubo...) y un lugar de revisión de furgonetillas. Nuestro guía nos evitaba un poco aunque nosotros le seguimos, mientras se revisaba el coche, hasta la otra punta de la aldea, donde nos dijo que le esperáramos...en ese mismo intante... crash!! un camión le dio un golpe a otro coche lleno de turistas (no pasó nada), todo el mundo sacando fotos... Yang se fue...nosotros nos quedamos...tuvimos momentos de tensión pues tras 20 minutos sin ver ni el guía ni la furgoneta... nos pusimos un pelin nerviosos. Diez minutos después aparecieron Yang la furgoneta y el conductor, U, también Dong. Listos de nuevo para partir.





Como se nota que es la semana nacional, la fiesta del medio otoño, en el que se supone que toda la familia debe estar unida y todo el mundo va a su lugar de nacimiento. La verdad que nosotros no vimos a nadie que hubiera vuelto, todo el mundo curraba (supongo que por ser sector turismo) y todo el mundo viajaba a ver cosas...El caso es que todo estaba hasta la bandera y tuvimos que esperar mucho tiempo para poder subir al pueblo.
En la lenta marcha pasamos por un par de aldeas de la minoría Yao, cuyas mujeres son famosas por su larga cabellera, solo la cortan una vez en su vida, creemos que a los 17 años.
Sólo se puede subir hasta la mitad de la montaña, a partir de la cual se sube a pata... menos mal que decidimos llevar sólo mochilas y no maletas pues la subida se las trae. El pueblo, Ping´an está situado en medio de los Bancales de Arroz del Espinazo del Dragón, verdadero protagonista de nuestra visita a esta zona. Es una maravilla, increíbles vistas. El pueblo, 70% hoteles para turistas chinos y no menos para occidentales, se encuentra empotrado entre dos zonas de bancales. Hay dos miradores para verlos...el camino comienza en un pequeño puente cubierto...








Nos llamó la atención las ropas de las mujeres Zhuong y Yao, los "Taxis" de la zona, consistentes en una camilla que transportan dos personas sobre sus hombros... decidimos no probarlo. Nuestro alojamiento estaba en un cuarto piso y al principio tuvimos problemas para que el agua llegara hasta arriba...aunque a la noche ya estaba solucionado.
Ya dejamos que las fotos hablen solitas.











Tras volver a subir a unos de los miradores, nos tomamos unas cervecitas y cenamos en un restaurante familiar de la zona, arroz en bambú, ternera, patatas fritas dulces y berenjena. Nos pasó una cosa graciosa... en una de nuestras guías pone que para pedir agua es mejor pedir Kaishui que es agua hervida, para matar los posibles bichos del agua. Pedimos Kaishuei y claro, nos dieron agua hirviendo... Nos tuvimos que acostar pronto pues al día siguiente empezaria una nueva visita a las 8 de la mañana.

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